junio 12, 2014

Lo que queremos que pase y lo que realmente pasa

A veces cuando estoy sola, me pongo a pensar en las cosas que haría y diría si fuera lo suficientemente valiente. Las cosas que me dirían a mi, cómo reaccionaría la gente, qué pasaría... pero eso lo hacemos todos.

Lo malo de imaginar diálogos es que siempre lo que piensas se pone a tu favor, o al menos en mi caso eso pasa, y cuando despierto de mi sueño despierto es que me doy cuenta de que probablemente pase totalmente lo contrario en la realidad, y modifico mi ensoñación para luego irme de nuevo por el mismo camino.

Cuando he "ejercitado" este tipo de imaginación para, de hecho, aplicarla, las cosas suelen resultar incluso mejor de lo que pensaba. Sé que soy afortunada, pero la suerte solo viene en golpes y algún día se acaban, pero yo solo espero que eso no pase.

Por ejemplo, hoy creé un escenario muy liberador, por cursi que suene, pero es que nada me gustaría más que quitarle un poquito de polvo al espejo que refleja nuestra realidad, y digo nuestra porque involucra a muchas más personas que solo a mí, pero que solo dos personas creemos conocer realmente.

Mis capas tienen el mismo número de divisiones que mi realidad, y esta está básicamente divida en el mismo número de personas que conozco. No sé si eso me hace falsa o hipócrita, pero todas mis capas tienen cohesión cuando las pones en una línea y el resultado que obtienes soy yo en todos los aspectos. Esa es mi realidad, un montón de personas con pequeños pedazos que conocen de mí, y ya veré si tengo la confianza suficiente para mostrarle a alguien todas estas partes.

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